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ALFONSO
GARCIA MARTINEZ, ALIAS SERÁFIMOV
Alfonso García Martínez alias Seráfimov o “Guerásimov”
nació en Segovia o Madrid (dato que no podemos constatar),
y era conocido por sus compañeros de armas como el “madrileño”.
Durante
la Guerra Civil Española pilotaba un Tupolev SB-2 “Katiuska”,
atacado en una misión por unos Me109 de la Legión
Cóndor, su radio fue destruida y su navegante herido. En
el momento en que el enemigo se preparaba para dar el golpe de gracia
al bimotor, un caza Polikarpov I-16 “Mosca” vino en
su ayuda. Se trataba de un piloto voluntario soviético llamado
“Alexander Ivanovich Guerásimov”, que abatió
un caza alemán y daño otro, permitiendo que García
pudiese volver a su base. A la llegada, le informaron de que Guerasimov
había sido abatido y muerto. Aquí Alfonso aprendió
que había salvado la vida gracias al piloto voluntario soviético.
Alfonso
García Seráfimov se vio envuelto en otra acción
contra el enemigo que junto a la anterior resaltan la figura de
este aviador, durante una misión de reconocimiento en tierras
catalanas, fue derribado por un caza alemán. Alfonso tuvo
que saltar en paracaídas, pero aún tuvo tiempo de
ver que el Messer-109 llevaba pintada una culebra en el fuselaje.
Al ser recogido por sus compañeros, Alfonso estaba que echaba
chispas:
-
¡Y yo que decía siempre que quien me derribase a mí
aún no había nacido!
Un
compañero intento consolarlo:
-
¡Hombre, no te quejes! Porque si llevaba pintada una culebra,
eso quiere decir que te has enfrentado con un as. Tú ya sabes
que eso de pintarrajear bicharracos en los aparatos es un privilegio
de marca entre los nazis.
Alfonso no quedó muy convencido, y llevo aquella culebra
mucho tiempo enroscada en el corazón.
Con muchas horas de vuelo, en el estricto sentido de la palabra,
el joven piloto fue enviado de nuevo a la URSS, en agosto de 1938.
Su grupo, en el que se encontraban los tenientes Sepúlveda,
Orozco, Díaz, Llorente, Rómulo Negrín y el
capitán Morquilla, estaba terminando el curso en la Escuela
Superior de Oficiales de Aviación cuando llegó la
terrible noticia: "los republicanos españoles habían
perdido la guerra". Menos Negrín que marchó
a México a reunirse con su familia, los demás pilotos
decidieron quedarse en la Unión Soviética. Alfonso
solicito la nacionalidad soviética y el nombre de familia
de su valeroso salvador “Alexander Guerásimov”,
incorporándose a la aviación civil como instructor
y profesor de vuelo.
En febrero de 1942 volvía a estrenarse en el frente de Vorónezh,
pilotando un IL-2. Allí fue donde, un día, con el
avión en llamas, aterrizó a tres kilómetros
de la línea de fuego, en territorio enemigo. Después
de actuar en el frente central, participaría en las batallas
de Stalingrado y de Oriol-Kursk, donde tuvo lugar una de las mayores
batallas de blindados de las guerras modernas y que le sirvió
para revivir un recuerdo que no le abandonó nunca. ¿Qué
habría visto Alfonso en aquel Messer para atacarlo con tanta
saña, exponiéndose a ser abatido por la mayor capacidad
de maniobra y rápidez del caza alemán? Esto es, sin
duda, lo que se preguntaría el teniente Kémenski,
lanzándose a proteger a su amigo.
-
¡Dejádmelo a mí! ¡Ese es para mí!
¡Dejádmelo!. Gritaba Alfonso por la radio.
Unos segundos después, el caza alemán caía
ardiendo como una antorcha. El español ganó el combate
en una acción que puede calificarse de suicida, y fue eso
lo que debió sorprender y paralizar al aguerrido piloto alemán
y lo que provocó su derrota. Porque, por otro lado, aquello
era una acción imprevisible tanto para un piloto alemán
como para un piloto soviético.
-
¡Ya me las pagó!. Repetía Alfonso camino de
la base, como si acabará de escapar de una pesadilla.
-
Era el mismo, lo reconocí en seguida. Dijo a sus compañeros
nada más tomar tierra.
El
que se seguía desconcertado era el teniente Kémenski:
- Pero, ¿qué es eso de que era el mismo?. Preguntó
el piloto soviético.
- El mismo que me derribó en España, hombre. El de
la culebra. Os lo he contado mil veces.
Y Kémenski confirmó lo dicho por Alfonso.
- Es verdad que ese Messer llevaba una culebra pintada… se
la vi perfectamente cuando entró en barrena.
Posteriormente
Alfonso García “Serafimov” participaría
en las batallas de Kiev, Lvov, Budapest y Cracovia. Efectuó
su último combate en Praga.
Cumplió
105 misiones en España, más 115 en la URSS y alcanzó
el grado de teniente coronel. Recibió siete altas condecoraciones,
entre ellas la Orden de Alexander Nievski y la
Orden de la Guerra Patria de primer y segundo grado.
Con motivo de su actuación en la Guerra Patriótica
en varias ocasiones fue motivo de protagonismo en los periódicos
rusos, como el caso del periódico moscovita “Zashitnik
Otechestva” (El Defensor de la Patria), en el que el día
18 de enero de 1943 se podía leer esto: “Pongamos
en tensión todas nuestras fuerzas, utilicemos nuestra gran
experiencia de combate y derrotemos por doquier al enemigo como
lo hacen los pilotos de asalto del capitán Alexander
Guerásimov”.
No fue esta la primera vez ni tampoco la última en que los
periódicos del frente y la prensa de Moscú citasen,
para elogio y ejemplo, el nombre del capitán aviador Alexander
Seráfimov.
Según nos pudo informar Clara Rosen (interprete
rusa para los pilotos españoles y esposa del también
piloto de IL-2, Celestino Martínez) Alfonso Martínez
“Seráfimov” fue una persona más
bien introvertida en su carácter, hecho que contrasta enormemente
con su actividad en combate, siendo capaz de obtener la
Orden de Alexander Nievski (la cual sólo se concedía
a los Jefes de frente) y en muy contadas ocasiones.
Alfonso después de la guerra trabajó en un Koljoz
(granja colectiva) en Tula al sur de Moscú y allí
se caso con una campesina, teniendo 7 hijos. Hecho también
curioso, teniendo en cuenta que por su posición militar podría
haber optado por un puesto de instructor en una Academia Militar.
En 1963 en Moscú en un acto de encuentro de pilotos combatientes
se encontró con otros pilotos y con Clara Rosen. Posteriormente,
falleció pero no podemos constatar la fecha exacta, ya que
no regreso a España.
Por lo fascinante de la vida y obra de este piloto de asalto y sobre
todo por el vínculo que supone su biografía entre
la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, es
por lo que la Eskadrilya Seráfimov, decide conmemorar su
memoria, esperando estar a la altura de las acciones y pautas que
marcaron a este gran piloto.
Agradecer a Clara Rosen (interprete soviética
para los pilotos españoles y esposa de Celestino Martínez)
las notas que me apuntó para la realización de este
artículo.
ESV_Taran.
Eskadrilya
Seráfimov
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